Sexualidad y Cerebro Dr. José Bonet

Sexualidad y Cerebro Dr. José Bonet

Breve Resumen

Este video explora las bases neurales de la sexualidad, abarcando la conducta sexual, el cortejo y el apego, y cómo estos se relacionan con el cerebro, las hormonas y los neurotransmisores. Se discuten modelos teóricos, estudios de resonancia magnética funcional y la regulación neuroquímica y neurohormonal de la sexualidad.

  • La conducta sexual se divide en tres fases: conducta sexual, cortejo/elección de pareja y apego.
  • El amor romántico se considera una evolución del cortejo y la elección de pareja en mamíferos.
  • Diferentes áreas del cerebro, como el hipotálamo y la amígdala, juegan roles importantes en la conducta sexual.

Introducción a las bases neurales de la sexualidad

La clase aborda la importancia del cerebro, la sexualidad, las hormonas y los neurotransmisores en la conducta sexual. Se explorará cómo la conducta sexual ha sido considerada en diferentes modelos teóricos, estudios actuales de resonancia magnética funcional que analizan las fases de la conducta sexual, y la regulación neuroquímica y neurohormonal de la misma. En la escala evolutiva, la cultura gana importancia, aunque los aspectos biológicos siguen siendo centrales.

Las tres fases de la sexualidad según Helen Fisher

Un grupo de investigadores americanos, incluyendo a la antropóloga Helen Fisher, divide la sexualidad en tres fases, cada una con un sistema neural, evolución y función específicos. Estas fases son la conducta sexual, el cortejo o elección de pareja, y el apego. Fisher postula que el amor romántico es una conducta evolutiva vinculada al cortejo y la elección de pareja en mamíferos. Cada sistema de emoción y motivación se asocia con un repertorio conductual, un sistema neural y una evolución dirigidos a aspectos específicos de la reproducción.

Bases neurales de la conducta sexual

La conducta sexual se caracteriza por una urgencia de gratificación y una meta específica: la unión sexual. No es específica hacia una pareja duradera o amor romántico. En el sistema nervioso central, la neuranatomía de la sexualidad implica una coordinación sensorio-motora, endócrina y de estructuras límbicas. Núcleos límbicos, como el área preóptica del hipotálamo y la amígdala, están densamente interconectados y poblados por receptores a esteroides y neurotransmisores.

Área preóptica del hipotálamo y amígdala

El área preóptica del hipotálamo, especialmente la zona medial, es un centro de integración para conductas motivadas, incluyendo la función sexual. Esta área es dimórfica, siendo mayor en hombres que en mujeres. Recibe estímulos sensoriales y proyecta hacia núcleos del cerebro medio que controlan la conducta sexual. Lesiones en esta área disminuyen la conducta sexual, mientras que su estimulación la aumenta. La amígdala, importante en emociones como el miedo y el placer, confiere significado emocional a individuos y eventos sexuales, participando en la decodificación emocional del entorno.

Activación cerebral durante la eyaculación y visión de films eróticos

Estudios de resonancia magnética funcional muestran la activación de diferentes zonas del cerebro durante la eyaculación, incluyendo el área tegmental ventral, el hipocampo y el núcleo accumbens. Al ver films eróticos, aumenta la activación en el núcleo accumbens y la corteza prefrontal en comparación con films neutrales. Durante el orgasmo femenino, se observa hiperactivación en el núcleo accumbens, el hipotálamo y la corteza cingulada.

Resumen de estudios de resonancia magnética funcional

Los estudios de resonancia magnética funcional coinciden en la activación de estructuras límbicas, el hipotálamo, la amígdala y el polo temporal anterior al ver films eróticos. También se activa la corteza prefrontal medial, la corteza cingulada anterior, la corteza orbitofrontal, la corteza occipital y la ínsula. En hombres, hay mayor activación hipotalámica, especialmente en la zona dimórfica asociada a la alerta sexual.

Fase del cortejo, elección de pareja y amor romántico

En mamíferos, la fase del cortejo se caracteriza por un incremento de energía, focalización de la atención y búsqueda obsesiva de la pareja. En humanos, el amor romántico comparte características con la fase de atracción y cortejo de los mamíferos. Helen Fisher hipotetiza que el amor romántico es un sistema de preferencia humano asociado con una actividad dopaminérgica y noradrenérgica central elevada.

Características del amor romántico

El amor romántico se caracteriza por considerar al otro como especial y único, pensamientos obsesivos e intrusivos, focalización de la atención en el otro, activación simpática, ansiedad de separación y craving. También presenta dependencia emocional, cambios en las prioridades y hábitos, empatía excesiva, éxtasis y desesperación, gestos de posesividad y rivalidad. La unión emocional es más importante que la unión sexual, y el proceso es involuntario, difícil de controlar y generalmente temporario.

Conducta sexual vs. amor romántico

La conducta sexual se focaliza en la unión sexual con una amplia gama de individuos, y se sofoca temporariamente una vez satisfecha. El amor romántico se focaliza en la unión emocional con un individuo en particular y persiste durante meses o años. Es posible tener relaciones sexuales sin amor romántico y amor romántico sin contacto físico.

Sistema de recompensa y amor romántico

La fase de amor romántico se relaciona con el sistema de recompensa del cerebro, una vía que va desde el área tegmental ventral hacia el núcleo accumbens y la corteza prefrontal medial. Este sistema se activa frente a situaciones placenteras como el sexo, la comida y las caricias. El amor romántico utiliza sistemas subcorticales de recompensa y motivación para enfocarse en un individuo específico, ahorrando energía y focalizando en un sujeto.

Neurotransmisores y amor romántico

El amor romántico se asocia con el sistema dopaminérgico, el glutamato y la noradrenalina central. El glutamato participa en la liberación de dopamina en el área tegmental ventral. La noradrenalina se asocia con la alerta, el aumento de energía, la pérdida del apetito y la menor necesidad de sueño. La interacción entre la conducta sexual y el cortejo es dosis dependiente, con una correlación positiva según las zonas cerebrales involucradas y los factores biológicos y ambientales en juego.

Apego de la pareja

El apego a la pareja implica la defensa del territorio, la construcción del nido, la alimentación compartida, el mantenimiento de la cercanía, la ansiedad de separación y las tareas parentales. El apego evolucionó para motivar y sostener la conexión afiliativa y el acompañamiento el tiempo suficiente para completar las tareas parentales. Los neuropéptidos y hormonas predominantes son la oxitocina, el péptido arginina vasopresina y el sistema opioide.

Regulación neuroquímica de la sexualidad: Noradrenalina y Dopamina

La noradrenalina, tanto central como periférica, tiene un efecto estimulante en la conducta sexual, el deseo, la excitación y el orgasmo. La dopamina participa en procesos cognitivos asociados a los estímulos sexuales, aumenta el líbido y la performance sexual. Durante la cópula, se incrementa en la zona preóptica medial y en el accumbens, disminuyendo con la eyaculación.

Efectos de drogas en la conducta sexual

Muchas drogas afectan la conducta sexual al interferir con el metabolismo y la acción de la dopamina. Los agonistas dopaminérgicos como la cocaína estimulan la excitación y el orgasmo en forma aguda, pero disminuyen el líbido y la performance en forma crónica. Los antagonistas dopaminérgicos disminuyen la excitación, el deseo y producen anorgasmia.

Hormonas y sexualidad: Esteroides, Andrógenos y Estrógenos

Los esteroides juegan un rol central en la regulación de la conducta sexual. Los andrógenos aumentan la sexualidad tanto en hombres como en mujeres. El reemplazo con testosterona restaura la conducta sexual. Los estrógenos intervienen en el alerta sexual, aumentan la síntesis de noradrenalina y contribuyen a la vasocongestión pelviana.

Oxitocina, Opioides y Serotonina

La oxitocina, conocida como la hormona del apego, está vinculada a vivencias y sentimientos placenteros, y se incrementa durante la excitación y el orgasmo. Los opioides son neurotransmisores inhibitorios que disminuyen el deseo, la excitación y el orgasmo. La serotonina tiene un efecto inhibitorio; su depresión aumenta el deseo, la excitación y el orgasmo, mientras que su incremento disminuye el líbido y retrasa el orgasmo.

Prolactina y Conclusiones

La prolactina tiene un efecto importante en la conducta sexual y parental. Se incrementa durante el contacto sexual y tiene un efecto de apagado del sistema. La hiperprolactinemia disminuye el líbido y la performance sexual. En conclusión, existen tres subsistemas cerebrales distintos que funcionan de manera relacionada y complementaria para coordinar la conducta sexual, así como tres subrutinas conductuales complementarias: la conducta sexual, el cortejo y el apego.

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