Efectos de la violencia doméstica en los niños

Efectos de la violencia doméstica en los niños

Resumen Breve

La Dra. Estel Figueroa de la Procuraduría de las Mujeres explica los efectos de la violencia doméstica en los niños, tanto a corto como a largo plazo. Destaca que los niños son víctimas y observadores de la violencia, lo que puede generar problemas físicos, emocionales, cognitivos y sociales. Se enfatiza la importancia de un sistema de apoyo, la comunicación y la búsqueda de ayuda profesional para mitigar estos efectos. Además, se subraya que permanecer en una relación abusiva no es mejor para los hijos y se ofrecen recursos para buscar ayuda y crear un plan de seguridad.

  • Los niños expuestos a la violencia doméstica sufren efectos físicos, emocionales y sociales.
  • Es crucial que los padres busquen ayuda profesional y creen un ambiente seguro para los niños.
  • La comunicación abierta y el apoyo emocional son fundamentales para mitigar los efectos negativos.

Introducción

La Dra. Estel Figueroa, psicóloga de la Procuraduría de las Mujeres, presenta una sesión informativa sobre los efectos de la violencia doméstica en los niños. Este esfuerzo busca orientar y asegurar el bienestar durante la emergencia del COVID-19. Se insta a llamar al 911 en caso de peligro y al 787-722-2977 para orientación confidencial sobre violencia doméstica, agresión sexual o discrimen en el empleo.

Efectos a Corto y Largo Plazo

Muchas mujeres permanecen en relaciones abusivas por sus hijos, pero es crucial considerar los efectos de la violencia en los niños. Estos efectos se manifiestan a corto y largo plazo en ámbitos físicos, emocionales y sociales. Los niños son víctimas y observadores de la violencia, lo que tiene consecuencias significativas en su desarrollo.

Efectos Físicos y Emocionales a Corto Plazo

Los efectos a corto plazo de la violencia doméstica o el abuso infantil varían según la edad del niño. La angustia y ansiedad de presenciar el maltrato generan mucha ansiedad. Físicamente, puede haber retraso en el crecimiento y problemas de sueño, como pesadillas y regresiones (volver a comportamientos de cuando eran más pequeños, como chuparse el dedo u orinarse en la cama). La ansiedad puede somatizarse, provocando asma emocional o trastornos de alimentación. Emocionalmente, los niños pueden experimentar coraje, ira, depresión e irritabilidad, manifestando comportamientos diferentes a los habituales, como irritabilidad o agresividad.

Efectos Cognitivos y Sociales a Corto Plazo

En el ámbito cognitivo, los niños pueden mostrar retrasos en el desarrollo del lenguaje y bajo rendimiento escolar. Un niño con buen aprovechamiento académico puede empezar a tener malas calificaciones de forma gradual y persistente. En cuanto a problemas de conducta, los adolescentes pueden repetir patrones de comportamiento abusivos. Los niños pueden volverse desafiantes, oposicionales, agresivos o crueles con los animales, tener rabietas, cometer actos delictivos o mostrar déficit de atención con hiperactividad. Socialmente, los niños pueden aislarse, evadir a familiares y amigos, y experimentar soledad.

Recuperación y Apoyo

Los niños pueden recuperarse de la exposición a la violencia doméstica o el abuso, pero cada niño responde de manera diferente. Es fundamental un buen sistema de apoyo, relaciones con adultos de confianza, fortalecimiento de la autoestima y amistades saludables. Si un niño muestra esta sintomatología, el padre o encargado debe buscar ayuda profesional para que el niño se sienta seguro.

Priorizar la Seguridad y el Bienestar

Es mejor criar a un niño en un ambiente seguro, estable y amoroso, aunque sea con un solo padre o cuidador. Aunque la violencia no vaya dirigida directamente al niño, el abuso sí le afecta, ya que lo ve, escucha y siente. Esto produce efectos emocionales significativos. Los niños pueden normalizar la violencia, repitiendo estos patrones en el futuro.

Plan de Seguridad y Ayuda Profesional

Si no se está preparado para dejar al abusador, la seguridad de los hijos es la prioridad. Se debe confeccionar un plan de seguridad y explicárselo a los niños para que se sientan seguros. Es importante escuchar y hablar con los hijos, haciéndoles entender que la violencia no está bien y que no es su culpa. Se debe buscar ayuda profesional para que los niños se sientan seguros, hablar sobre sus miedos y enseñarles sobre relaciones saludables y límites.

Recursos y Cierre

Para ayudar a los hijos, los padres deben buscar ayuda para sí mismos y tratar de salir de la relación de violencia. Si se siente desesperanza, se puede llamar confidencialmente para orientación. También está disponible la línea de ANSA al 1-800-981-0023 y el programa Inspira al 787-704-0705. Siempre hay alternativas para salir de una relación de abuso, pero lo más importante es proteger a los niños, ya que todos en el hogar se ven afectados por la violencia de género.

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